¿Cómo está tu suelo pélvico en el postparto? Consejos para cuidarlo

Postparto y suelo pélvico

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El postparto, junto con el embarazo y la menopausia, son tres etapas clave en la vida de una mujer en las que el suelo pélvico requiere una atención especial.

Vamos a empezar aclarando cuánto dura el postparto para nosotros, los fisios. Habitualmente se entiende por postparto el periodo que va desde el nacimiento hasta las 6-8 semanas posteriores. Sería la famosa “cuarentena”. Para nosotros el postparto o puerperio va más allá. Nuestro cuerpo necesita mucho más de 40 días para recuperarse. Se entiende que todo debe haber vuelto a su sitio más o menos a los 9 meses del parto, aunque en algunos casos se alarga unos meses más. Es el tiempo en que nuestros órganos vuelven a su situación de antes del embarazo y nuestro sistema músculo-esquelético se normaliza….o debería normalizarse.

Durante el embarazo, como ya vimos en el post anterior, el suelo pélvico va a ir perdiendo tono debido al cambio hormonal, el aumento de peso, la modificación postural… Posteriormente en el parto estos músculos se van a ver sometidos a un gran estiramiento en el expulsivo. La distensión muscular será todavía mayor si el parto ha sido muy largo o instrumentalizado, si ha habido maniobra de Kristeller, en bebés muy grandes o en partos múltiples. Ese sobrestiramiento puede debilitar todavía más la musculatura que, recordemos, ya venía debilitada del embarazo. Una hipotonía muscular a corto o medio plazo puede ser el origen de patologías como incontinencias urinarias o fecales, prolapsos de vejiga, recto o útero, pérdida de sensibilidad en las relaciones sexuales o estreñimiento.

Otra consecuencia del parto puede ser que aparezcan zonas de excesiva tensión en la musculatura perineal. Normalmente van asociadas a cicatrices de desgarros o episiotomías. Como en cualquier otra parte del cuerpo ,en una zona donde ha habido un corte en los tejidos que involucra a distintos planos musculares y fasciales, habrá más tendencia a la rigidez. Esta excesiva tensión puede ser responsable de dolor en la zona de la cicatriz (sobre todo en determinadas posturas o durante la penetración) y también puede dar lugar a estreñimiento.

Por supuesto, no es mi intención con este post asustar a nadie. No en todas las mujeres encontramos estas patologías (aunque desgraciadamente son bastante frecuentes), pero es importante que tomemos conciencia de las posibles complicaciones que pueden aparecer en el postparto, para que ante cualquier síntoma estemos en alerta y busquemos solución cuanto antes. La inmensa mayoría de problemas de suelo pélvico tienen solución desde la fisioterapia uroginecológica y el haber pasado por un parto no es razón para que tengamos que resignarnos a usar una compresa de por vida o a no disfrutar de nuestras relaciones sexuales. Es muy recomendable que una vez hayan pasado 2 meses del parto te plantees la visita a un fisioterapeuta especializado para que valore en qué estado se encuentra tu suelo pélvico. Él o ella te propondrá un tratamiento si hay algún problema, y si no lo hay podrá darte pautas para retomar la actividad física más apropiada en función de la etapa en la que te encuentres, si así lo deseas.

Aparte de la visita a un profesional especializado, voy a darte algunos consejos que te serán de gran ayuda para cuidar el suelo pélvico en el postparto.

Postparto inmediato

  • DESCANSAR. Y lo pongo así en mayúsculas, porque es de vital importancia que durante los primeros días nos permitamos recuperarnos del maratón que supone el parto. Es fundamental evitar permanecer de pie y caminar durante los primeros días. Nuestra pelvis está todavía muy inestable después del parto y corremos el riesgo de que se acaben produciendo torsiones sacras y malposiciones ilíacas si caminamos durante mucho rato. Esto, unido a la debilidad del suelo pélvico, puede acabar provocando un descenso de los órganos pélvicos o prolapso. Es recomendable el uso de un cinturón pélvico (que no una faja) que colocaremos alrededor de nuestras caderas durante la primera semana, para favorecer el correcto reajuste de la pelvis y de nuestras vísceras. Es normal que nos apetezca salir a pasear con nuestro bebé, mostrarlo a todo el mundo, estrenar carrito o portabebé…pero ya habrá tiempo para todo. Ahora lo principal es centrarnos en atender las necesidades de nuestro bebé y en recuperarnos nosotras. Para ello será imprescindible contar con el apoyo de nuestro entorno. Y sobre todo, céntrate en disfrutar a tope esos días únicos de enamoramiento de tu hijo.
  • Mantener una postura correcta. Existe una relación directa de nuestra postura con el estado de nuestro suelo pélvico y nuestros abdominales. Si la postura no es correcta, la dirección de las fuerzas derivadas de los aumentos de presión dentro de nuestro abdomen no será la adecuada. Estaremos de esta manera favoreciendo el que pueda aparecer una diástasis abdominal o una patología de suelo pélvico. Será importante pues, estar atentas a corregir nuestra postura y mantener nuestra espalda en autoelongación cuando estemos, por ejemplo, sentadas alimentando a nuestro bebé, que será durante bastante tiempo en el día.
  • Cuidado con los esfuerzos. Nuestros abdominales y suelo pélvico van a estar muy vulnerables los primeros días, así que es fundamental proteger esta musculatura al máximo. Acuérdate de efectuar una contracción perineal cada vez que realices un movimiento que implique un aumento de presión en el abdomen, como coger al bebé o cuando te venga una tos o estornudo. Cuidaremos la forma en que nos movemos y EVITAREMOS en lo posible todo aquello que suponga un trabajo extra para estos músculos como puede ser:

– cargar peso. Atenta a la manera en la que manejas a tu bebé y a cómo realizas determinados movimientos cuando lo llevas en brazos.

-empujar a la hora de ir al baño. Evita a toda costa el estreñimiento con una alimentación adecuada. Es esencial también que cuides la postura en el wc para facilitar la salida de las heces. Utiliza siempre un banquito debajo de los pies, apoya tus codos sobre tus muslos y sopla autoelongando tu espalda en vez de empujar en apnea. Lo que hacemos de esta manera es simular la postura en cuclillas, que es la más natural para defecar.

-realizar ejercicios que impliquen correr o saltar, así como abdominales tradicionales

-relaciones sexuales. Podremos retomar nuestra vida sexual cuando hayan pasado las primeras seis semanas tras el parto

  • Mantén una buena higiene genital. Con el fin de evitar infecciones y de que se produzca una buena cicatrización en caso de que haya alguna cicatriz de episiotomía o desgarro
  • Realiza ejercicios de contracción de suelo pélvico. Puedes empezar a practicar ejercicios de Kegel desde el principio de manera suave durante algunos minutos en el día. De esta manera estaremos aumentando la vascularización de los tejidos que será muy beneficioso para disminuir el edema y el dolor, así como para favorecer la cicatrización

Postparto tardío

Seguiremos con las recomendaciones anteriores en cuanto a corrección postural, protección del suelo pélvico frente a esfuerzos y ejercicios.

Una vez transcurridos unos dos meses del parto será el momento de acudir a un fisioterapeuta especializado. Después de una entrevista y una evaluación del suelo pélvico, abdominales y postura, nos planteará la mejor opción para una recuperación adecuada.

Como en todas las patologías, cuanto antes acudamos para solucionarlas, más fácil resultará el tratamiento, pero aunque hayan transcurrido meses o incluso años de tu parto, seguro que podemos mejorar tu calidad de vida. Adelante ¡busca ayuda!

 

Si necesitas ayuda con alguno de los temas que hemos comentado no dudes en ponerte en contacto con nosotras

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